Protagonistas del Armisticio:

Exposición

Mariscal Foch

FERNANDO FOCH (1851-1929)

Quizá sin un espíritu genial, pero con una gran ciencia militar aliada a una inteligencia clarividente y a una voluntad resuelta, dotado además de grandes virtudes morales y de poderosas cualidades de persuasión, el mariscal Foch fué el hombre destinado a contener la ofensiva alemana de 1918 y llevar a la victoria a las huestes de los ejércitos de las potencias aliadas. En la gue­rra de 1914 a 1918, en que tantos generales descollaron, la figura de Foch — no tan rotunda y perfilada como la de sus principales adversarios — destaca principalmente porque supo descubrir y aprovechar el gran principio de que la victoria corresponde, en último término, a quien la quiere, y logró infiltrar este convencimiento a los mandos y a las tropas a sus órdenes, Nacido /el 20 de octubre de 1851 en Tarbes, educóse para la carrera de las armas. Politécnico y artillero, fué nombrado subteniente de artillería en 1873. Consagró gran parte de su actividad a la enseñanza de la táctica en la Escuela de guerra y al estudio de las campañas de Napoleón y de Moltke, formando a sus alumnos en el espíritu de ofensiva. En 1903 ascendió a coronel, y en este mismo año publicó su obra básica De los principios de la guerra. General de brigada en 1907, al año siguiente Clemenceau le llevó a la dirección de la Escuela de Gue­rra, donde insistió en sus principios anteriores. En 1911 fué ascendido a general de división, y en 1912, a coman­dante de cuerpo de ejército. Al estallar las hostilidades en 1914 mandaba el XX cuerpo de ejército en Nancy.
En las primeras operaciones militares tomó parte en la ofensiva de Lorena. Inmediatamente destacado por sus cualidades, se le confió a fines de agosto el mando del IX ejército, sobre el que recayó una de las fases más duras de la batalla del Marne, pues ocupaba el centro de la línea del general Joffre. En las difíciles pruebas del 6 al 13 de septiembre supo demostrar sus eminentes condiciones en la defensiva. Poco después, al producirse la marcha hacia el mar, Foch fué designado para coordinar las operaciones de los ejércitos aliados del Norte, y gracias a su presencia, éstos pudieron consolidar el frente en Flandes (batallas del Yser y de Yprés). En 1915 dirigió la ofensiva del Artois y en 1916 la del Somme, sin lograr hundir las líneas alemanas, a pesar de que las sometió a durísima prueba. Relevado del mando efectivo, fué nombrado jefe de Estado Mayor del ministerio de la Guerra y consejero técnico del gobierno  en mayo  de 1917. En calidad de tal intervino en la gran dirección de la guerra, tanto en el frente occidental como en el de Italia (octubre de 1917).
Al iniciarse la ofensiva alemana en la primavera de 1918, con positivo éxito, los aliados viéronse en la necesidad de constituir un mando único. Foch parecía el hombre indicado para desempeñarlo. El 26 de marzo
recibió la misión de « coordinar la acción de los ejércitos aliados en el frente occidental » ; el 3 de abril se le confió la dirección estratégica de las operaciones militares y el 14 de abril se le nombraba general en jefe de los ejércitos aliados. Su autoridad se extendió al frente italiano el 2 de mayo de 1918.
Actuando primero a la defensiva, sufrió el duro golpe de la batalla del Camino de las Damas (27 de mayo), derrota que estuvo a punto de costarle el cargo. Clemenceau le sostuvo con denuedo. Ratificado en la confianza de los gobiernos, contuvo a los alemanes el 11 de junio y emprendió contra ellos la victoriosa contraofensiva del Marne (18 de julio), que le valió el bastón de mariscal (6 de agosto). Desde esta fecha, y utilizando sabiamente la superioridad material de los aliados, producida por la llegada de los refuerzos norteamericanos, se lanzó a una ofensiva caracterizada por los ataques rápidos, insis­tentes y simultáneos. Del 8 de agosto al 11 de noviembre sus tropas progresaron ininterrumpidamente en toda la línea del frente.
Foch aconsejó la aceptación de la propuesta de armis­ticio formulada por el gobierno alemán. Dirigió la ocu­pación de la zona renana e intervino como generalísimo en la negociación del tratado de paz. Discrepó de Cle­menceau y I4oyd George, pues quería la ocupación inde­finida de las cabezas de puente del Rin y la organización de un ejército alemán de reclutamiento limitado, no profesional. Firmada la paz, vivió todavía diez años, rodeado del aprecio y la consideración de amigos y adversarios. Murió en París el 29 de mayo de 1929.

 

Extraído de "Figuras de la Historia" Por Jaime Vicens Vivens
Album fotográfico
 
 

El gran momento:

Jefe de la delegación que firma el armisticio en Compiègne, el 11 de noviembre de 1918 .

 

De derecha a izquierda: Capitán Vanselow (con abrigo azul), conde Oberndorf, general Winterfeldt, capitán Marriott, vice almirante Hope, almirante Rosslyn Wemyss, mariscal Foch, general Weygand.

Galería de retratos
 

Desfile de la victoria, con Joffre, 14 de Julio de 1919

 
Medallas conmemorativas alusivas al mariscal
El Funeral
Mausoleo en Los Inválidos, París.
Fin